LA ENCUADERNADORA DE LIBROS PROHIBIDOS PDF

Ahora, a dormir. Buenas noches. A su alrededor se acomodaban cuatro sillas con www. Es un abuso, una desgracia terrible. Eso es lo que yo me pregunto.

Author:Bralkree Tygozuru
Country:Liberia
Language:English (Spanish)
Genre:Music
Published (Last):5 March 2009
Pages:408
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ISBN:535-6-29374-496-3
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Belinda Starling de libros prohibidos La encuadernadora Se supone que las encuadernadoras de libros son genios por naturaleza que recuperarn el viejo orden de las cosas. Quienes crean esto se vern desilusionados: somos mucho ms. The British Bookmaker, vol. Considero que deberan ser utilizados con precaucin incluso por los ms viejos; deberan considerarse como un veneno y ser tratados en consecuencia.

Deberan, por decirlo de alguna manera, ser claramente etiquetados. El cuero rojo de Marruecos reviste de manera irregular las cubiertas, las esquinas estn mal plegadas, y hay una mancha de hierba sobre la portada de color azul claro.

En el lomo puede leerse el ttulo BANTA BIBLLA, y sobre las bandas de cuero se entrelazan letras impresas en una rama botnicamente imposible, donde las pias brotan entre hojas de roble, bellotas y hiedras. Lo hice cinco aos atrs, cuando tema las consecuencias del fracaso. Hoy he cortado y recorrido sus pginas, descubriendo que al menos pasan fcilmente gracias a que los pliegos estn bien unidos entre s, y a que la gasa es flexible pero firme.

Ahora escribo en l, y tambin ser el primer libro que haya escrito. Mi padre sola decirme que, antes de nacer, san Bartolom, el santo patrono de los encuadernadores, ofrece a nuestras almas la posibilidad de elegir entre dos libros: uno est encuadernado en el ms suave cuero dorado y magistralmente decorado en oro; el otro tiene una encuadernacin lisa de piel de cabra sin teir, como recin salida de la curtidura.

Si el alma elige el primero, al ingresar en nuestro mundo lo abrir para descubrir que en sus pginas ya est escrito un destino inevitable que deber seguirse al pie de la letra. Al morir, el libro se habr deteriorado tanto a causa de su constante lectura que el cuero estar resquebrajado y el texto ser ilegible. En el segundo libro las pginas comienzan en blanco, esperando ser escritas con una vida de libre albedro que respete la inspiracin personal y la gracia divina.

Y a medida que avanza el destino del alma, el libro adquiere ms y ms elegancia, hasta que su encuadernacin supera las que se podran haber hecho con cuero, tela o papel en los mejores talleres de Pars o Ginebra, y adquirir el derecho de integrar la biblioteca del conocimiento humano. No tengo tantas pretensiones para lo escrito en estas pginas.

Este libro podra ms bien liberarse de mis manos, sealarme con el dedo y burlarse de aquello a lo que intento dar sentido, y yo me vera obligada a guardarlo en un cajn, entre mi ropa interior, para intentar sofocar sus burlas.

O quizs este libro posea un mayor sentido de la responsabilidad que del humor, y sus pginas revelen alguna Pgina 5 Belinda Starling de libros prohibidos La encuadernadora aproximacin a la verdad. Sea lo que sea, y ms all de su curiosa encuadernacin, en l se conserva el contenido de mi corazn, como si lo hubiese abierto con un escalpelo para ser ledo por un anatomista. Pgina 6 Belinda Starling de libros prohibidos La encuadernadora 1 Ya llueve, ya llueve, en el bote hay mermelada, y todas las muchachas recogen la colada.

La primera vez que comprend que tenamos problemas fue cuando Peter se desmay detrs de la cortina que separaba el taller de la casa, al tiempo que la seora Eeles cruzaba la puerta de la calle. Ya haba venido el da anterior, preguntando por l. Estaba aqu hace slo un minuto, preparando la imprenta, o el plano le dije. Mir a los dems buscando confirmacin, y todos asintieron. El libro de contabilidad en el que haba estado trabajando para algn poltico o similar segua sobre el banco: un manuscrito desnudo al que estaba tomando medidas para hacerle ropa nueva.

Haba tambin otros indicios, pero decid ignorarlos hasta que fue demasiado tarde, hasta que me enfrent a las muchas evidencias de que el negocio estaba yndose a la ruina, de que nos hundamos en la pobreza y de que pronto seramos indigentes. Para m era como aprender a leer: los garabatos de un libro pueden observarse durante aos hasta que, de repente, un da los jeroglficos parecen reacomodarse en la pgina, revelando por fin su significado.

As sucedi con el rastro dejado por Peter Damage, y una vez que la verdad se abati sobre m, ya no pude ignorar sus largos dedos. La tetera vaca sobre la repisa de la chimenea, los cuchicheos entre Sven y Jack cuando Peter abandonaba la habitacin, las interminables maldiciones, incluso delante de Lucinda y de m La seal ms evidente fue la que yo haba elegido ignorar: los ataques de Lucinda eran cada vez ms frecuentes y virulentos.

La seora Eeles tena la nariz larga y recta como un matacandelas, la arrugaba ante el olor del cuero y el pegamento. Todos los que entraban aqu hacan lo mismo, aunque nunca comprend por qu. Era un olor mucho menos desagradable que el Pgina 7 Belinda Starling de libros prohibidos La encuadernadora hedor de las calles de Londres pudrindose bajo la lluvia.

La seora Eeles pareca un pollo negro, con su capa triangular de luto que goteaba sobre las mesas. Su rostro enrojecido observaba con agitacin las imprentas y armazones detrs del velo, como si fuese a encontrar a Peter entre los recortes de cuero que tapizaban el suelo.

Ella sola pavonearse y ofrecer sus mejillas para que la besara, lo llamaba Pete o incluso Petey, le peda que la llamase Gwin y rea entre dientes arrugando su redonda barbilla sin pudor alguno. Estaba a punto de explicar el motivo de su visita, pero como eran las doce menos cinco, un tren pas traqueteando frente a nuestra ventana y la seora Eeles alz las manos para pedir silencio: Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en resplandor.

As tambin es la resurreccin de los muertos. Se siembra en corrupcin, resucitar en incorrupcin. Se siembra en deshonra, resucitar en gloria; se siembra Todos inclinamos la cabeza, y yo jugaba con el brazalete de mi madre que rodeaba mi mueca mientras esperbamos a que el traqueteo del tren de la muerte acabase de sacudir los cimientos de la casa.

Cinco aos atrs, en , la Necrpolis de Londres y la Compaa Nacional de Mausoleos haban inaugurado el Ferrocarril Necropolitano junto a Ivy Street, para poder transportar los cadveres y sus deudos cuarenta kilmetros hasta Woking, donde haban construido el mayor cementerio del planeta. Yo haba odo decir que la seora Eeles, tras heredar inesperadamente una pequea fortuna de un to que viva en las colonias, haba comprado a bajo precio las casas al final de Ivy Street.

Quien fuere que hubiese vendido las propiedades a la seora Eeles no haba comprendido sus inclinaciones: alguien ms perspicaz le hubiera pedido ms dinero, puesto que para ella era como tener vistas al Parlamento, o a un campo de criquet, si le gustase aquel deporte. El tren llevaba a los muertos hacia sus tumbas, pero a la seora Eeles la transportaba directamente al paraso.

La seora Eeles tena cierta fijacin con la muerte. No quiero decir que viviera en un constante sufrimiento mrbido, sino que amaba la muerte con pasin: se regodeaba con el tormento.

Le gustaba la muerte como a los nios los caramelos: le haca perder la cabeza, la llenaba de alegra y le provocaba malestar.

Perdn por la interrupcin dijo finalmente cuando el momento mortuorio hubo pasado, pero hay un saldo pendiente con la renta. Sus ojos recorrieron la pequea habitacin destartalada, apenas iluminada por dos lmparas de gas desnudas debido a que yo haba Pgina 8 Belinda Starling de libros prohibidos La encuadernadora retirado las pantallas para limpiarlas otra vez.

Esperaba que no encontrara motivo de preocupacin alguno sobre la manera en que cuidbamos su propiedad. Viendo los bancos maltratados, el papel pintado rado y nuestros delantales de cuero gastado, resultaba difcil creer que en este lugar se fabricaban objetos de gran belleza. La renta? Peter pagaba a la seora Eeles cada quincena, segn sus propios pactos y el acuerdo tcito de que Encuadernaciones Damage no bajara el nivel de Ivy Street.

Ya haba habido una tremenda jarana el verano anterior, cuando la seora Eeles haba alquilado el nmero seis a un grupo de muchachas que decan ser bailarinas en la pera de la Alhambra. La casa tena goteras y un stano lleno de grietas, sin importar cuntas veces intentasen repararla. Pero cuando la seora Eeles descubri que las muchachas eran del tipo alegre, las ech a la calle con lo puesto y les lanz sus sugerentes vestidos desde la ventana.

Aunque la seora Eeles poda ser un demonio si perda los estribos, cuidaba sus fincas, a diferencia de otros propietarios. Adems, yo haba odo decir que su padre, un cantero que trabajaba el mrmol, sola arrojarle sus botas a la cabeza, y Peter siempre deca que ella tena la suerte de tener inquilinos a quienes poder arrojarles las suyas.

Ella y Peter mantenan una relacin especial, compartan sus obsesiones sobre la respetabilidad y la muerte: nada impresionaba ms a Peter que la dignidad de pagar una deuda. Lamento tener que mezclarla en esto, querida, pero no he logrado atrapar a su marido en estos das continu diciendo. No es que me preocupe, ustedes son personas honestas, y estoy segura de que no me ver obligada a echarlos a la calle, pero ya han pasado tres semanas y dos das desde el ltimo pago.

En serio? Dir a Peter que se ocupe de ello ahora mismo contest. Y cmo va usted, maestro Jack? Sin duda aqu mantiene los pies bien secos S, gracias murmur Jack en respuesta, sin dejar de pegar las guardas de muar de un libro con cubiertas de cuero de becerro sin tratar intitulado Las reglas y prcticas de las compaas de accionarios.

Jack Tapster viva junto al ro, y su casa se inundaba todos los aos, pero el ro haba sido el sustento o la muerte de los Tapster desde que su padre haba partido una noche despus de una gran pelea para nunca ms volver. Vivan entre el barro y los desechos. Fue la seora Eeles quien lo trajo ante nosotros, pues aunque los Tapster no eran gente de alcurnia, el destino y la tragedia parecan haberse cebado con ellos, y eso era algo a lo que ella no poda resistirse.

Adems, a Jack lo llamaban la Calavera, no slo por la calavera negra que tena tatuada en el brazo izquierdo, sino por su apariencia de Pgina 9 Belinda Starling de libros prohibidos La encuadernadora esqueleto y su inusual suspicacia.

Jack era para la seora Eeles una especie de recuerdo de que la muerte ronda siempre, y eso era lo que seguramente la haba llevado a recomendarlo como aprendiz.

La seora Eeles ni se molest en saludar a Sven, que era alemn, a pesar de ser el mejor acabador al sur del Tmesis. Era un milagro que an estuviese con nosotros; haba llegado con su wanderjahre buscando empleo y nunca se haba ido. Estaba trabajando en una plancha de cobre para Reglas y elementos de la guerra para un mejor gobierno de las tropas de Su Majestad. Sven era el segundo al mando despus de Peter, y estaba determinado a no cruzar una mirada conmigo o con la seora Eeles.

Peter debe de haberse olvidado, qu raro dije. Ha estado terriblemente ocupado, con la Navidad y todo eso. Me di cuenta de que estaba intentando clavar la aguja en la madera del tambor de coser, mientras Lucinda tiraba de mi falda, plida como la cera.

La seora Eeles comenz a avanzar hacia la puerta. Querida, s que no tengo nada de qu preocuparme con los Damage dijo cordialmente. Sois una joven familia modelo.

A pesar de todo, me agradaba la seora Eeles. Se escandalizaba con las personas equivocadas, pero lo que no saba era que yo la haba visto desde la ventana de nuestra minscula habitacin sentada en su patio trasero, fumando pipa. Tampoco poda decirle, ya que no saba cmo demostrarle que no me importaba, que me pareca bastante divertida.

A veces vena a cobrarnos la renta con los rulos puestos, seguramente pensando que ya se haba cepillado el pelo. Cog en brazos a Lucinda, y juntas saludamos con la mano a la seora Eeles, que se adentraba en la llovizna sombra.

Viva a la vuelta de la esquina, a dos casas del taller. Su imperio slo abarcaba esta manzana, pero poda mantener alejada a la gentuza que perturbaba su sentido del decoro, es decir, irlandeses, italianos y judos. A nuestro lado de la calle haba unas quince casas, como una larga hilera de hermanas rojas con los mismos rostros angulosos y los mismos rasgos. Cada casa tena dos pisos, con dos habitaciones por piso, una al frente y otra detrs, y un stano, exceptuando la nuestra, la primera o decimoquinta casa, en el nmero dos de Ivy Street, que en lugar de stano tena dos pequeas bodegas, demasiado pequeas para otra cosa que no fuera almacenar el carbn y el pegamento para las mezclas.

Pero la casa tambin tena una habitacin ms delante de la planta baja que ocupaba la esquina donde, si existiese la planificacin urbanstica, debera haber una taberna , y all habamos instalado el taller.

Hasta ahora, los vecinos no se haban quejado de nuestra pequea industria, a pesar de que hasta el ms leve ruido atravesaba las paredes hmedas. Pgina 10 Belinda Starling de libros prohibidos La encuadernadora Sonre a Nora Negley, delante del nmero uno, con su vieja cabra que siempre entraba en el saln cuando te sentabas a tomar una taza de t.

En el nmero tres viva Patience Bishop, una viuda a quien no le agradaban las visitas ni el t. Agatha Marrow conduca su carro tirado por un burro en direccin al nmero diecisis. Vi que se haba trado una nueva sirvienta del orfelinato para que le ayudara, ya que la ltima haba muerto de paludismo de forma fulminante. Buenos das, Dora, cario. Buenos das, Agatha.

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