EL ELOGIO DE LA LENTITUD DE CARL HONOR PDF

De adulto dice que llevaba un ritmo de vida muy acelerado, mostrndose el mismo como una persona cronometrada al ver que sus acciones se regan de acuerdo a una agenda. En Larry Dossey medico estadounidense acuo el trmino la enfermedad del tiempo para denominar la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja, y que no hay suficiente cantidad, y que debes pedalear cada vez ms rpido para llevarle el ritmo. Ahora todos queremos hacer la mayor cantidad de tareas en el menor tiempo posible. Olvidndonos de la calidad de la misma; el autor seala que la argumentacin de la velocidad empieza por la economa, expone como las grandes empresas de tecnologa se apresuran en sacar al mercado su ultima innovacin sin antes pasar por unas pruebas exhaustivas, y el resultado son errores y virus que les cuesta a las empresas miles de millones de dlares. Querer hacer nuestro trabajo a un ritmo rpido nos lleva a desgastarnos, y por ende a enfermarnos; muchas son las personas que no duermen lo suficiente por estar trabajando, produciendo un estado de agotamiento mental que lleva al trabajador a consumir drogas que lo mantengan despierto y en un estado mental de claridad, como lo son las anfetamina.

Author:Kigore Akisar
Country:Cyprus
Language:English (Spanish)
Genre:Education
Published (Last):14 September 2006
Pages:431
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ISBN:628-4-16036-980-5
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Sin embargo, el retraso no me molesta. El escenario es ahora el ajetreado aeropuerto romano de Fiumicino, y yo soy un corresponsal de prensa extranjero elo de regreso a Londres. Haresumen para ejecutivos. A menudo nos peleamos. Es demasiado lento. Mi vida entera se ha convertido en un ejercicio de apresuramiento, mi objetivo es posible de cosas por hora. Hoy, todo el mundo sufre la enfermedad del tiempo. Todos pertenecemos al mismo culto a la velocidad.

Correr no es siempractuar. No entre la tortuga y la liebre. De media, los estadounidenses no utilizan la quinta parte de sus vacaciones pagadas. Una de las razones por las que necesitamos estimulantes es que muchos no dormimos lo suficiente.

Hoy, con tanto que hacer y un tiempo tan escaso para hacerlo, el estadounidense medio duerme por la noche noventa minutos menos que hace un siglo. Ni siquiera el yoga es inmune. Otros sufren peores contratiempos. Es inevitable que una vida apresurada se convierta en superficial. Mucho ya ha sido destruido. Hemos olvidado la espera de las cosas y la manera de gozar del momento cuando llegan. Todo aquello, objeto inanimado o ser viviente, que se interpone en nuestro camino, que nos impide hacer exactamente lo que queremos hacer cuando lo queremos, se convierte en nuestro enemigo.

Es como una escena de El exorcista. El repartidor se encoge de hombros, como si ya tuviera una larga experiencia en tales situaciones, se sienta al volante y se marcha. Gracias a la celeridad, vivimos en la era de la rabia.

La respuesta es afirmativa. Los ciudadanos estresados buscaban refugio y restablecimiento en el campo. Lento es lo contrario: sereno, cuidadoso, receptivo, silencioso, intuitivo, pausado, paciente y reflexivo; en este caso, la calidad prima sobre la cantidad. La paradoja es que la lentitud no siempre significa ser lento. Su receta para la vida tiene un sabor moderno que resulta tranquilizador.

El credo de este movimiento puede reportar beneficios cuando se aplica poco a poco, por etapas. Por todas partes lentitud. Algunos, como Slow Food, se centran sobre todo en un aspecto de la vida. A este respecto, Slow Food ya ha originado otros grupos. No, lo primero que hace, tanto usted como todo el mundo, es consultar la hora. Si es dormirme. A partir de ese primer momento de vigilia, el reloj manda. En el siglo iv d.

No obstante, aun cuando el tiempo siga siendo elusivo, todas las sociedades han ideado maneras de medir su paso. Un reloj de sol egipcio, que data de a. La supervivencia fue uno de los incentivos para medir el tiempo. No obstante, en cuanto empezamos a dividir el tiempo, las tornas se vuelven y el tiempo nos domina.

No obstante, los relojes primitivos eran demasiado inseguros para regir a la humanidad como lo hacen los relojes actuales.

Sin embargo, desde el principio, saber la hora fue de la mano con decirle a la gente lo que debe hacer. Un caso revelador lo ofrece Colonia. El tiempo del reloj estaba ganando el pulso al tiempo natural. En Estados Unidos, los pobres se afiliaban a clubes que sorteaban un reloj todas las semanas. Gran parte de la culpa la tiene nuestra propia mortalidad.

En esas culturas, el tiempo siempre viene y se va a la vez. Es un recurso finito y, en consecuencia, precioso. El cristianismo apremia para que utilicemos bien cada momento. Tentados y encandilados a cada momento, tratamos de amontonar tanto consumo y tantas experiencias como nos sea posible. Mi propia vida encaja en esa pauta. Quiero tenerlo todo. Tras haberme escabullidonis, me paso el resto de la jornada corriendo para recuperar ese tiempo.

Incluso cuando te ahorra tiempo, a menudo estropea el efecto al generar toda una nueva serie de deberes y deseos. Hoy vive en Devon, al suroeste de Inglaterra, donde publica Resurgencerevista bimensual que abraza muchas de las ideas del movimiento Slow. Me encuentro con Kumar una tarde veraniega perfecta en el Hyde Park de Londres. Menudo y delgado, vestido con un traje de lino, ca mina serenamente entre las hordas de patinadores, corredores y gente que deambula apresurada.

Kumar se quita los zapatos y los calcetines y hunde en la larga hierba los pies que tanto han viajado. Le pregunto por la enfermedad del tiempo.

Cuando uno vive en Occidente, lucha continuamente para que el reloj no lo domine. Kumar consulta su reloj. No quiero llegar tarde. Luego, al cabo de unos minutos, nos parece algo rutinario. Ahora es algo corriente y moliente, incluso un tanto cachazudo. Algunos opinan que una cultura de actividad permanente puede hacer que la gente se sienta menos apresurada al darle la libertad de trabajar y hacer gestiones cuando lo desee. Esto es ilusorio. Algunos de sus consejos, expuestos en innumerables libros y seminarios, tienen sentido.

Por el contrario, la permiten. No es demasiado tarde para enderezar las cosas. Documentos PDF asociados:.

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Negul But what do you say to people who claim that the world will inevitably go on speeding up and that a Slow revolution is pie in the sky? By limiting working hours. Mastering the clock of business is eloogio choosing when to be fast and when to be slow. I do fewer things but I do them better and enjoy them more. Every day I open up my inbox and find a few emails from readers around the world who say the book has changed their lives.

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Malara Go back to the kitchen! We now have all three factors in place for the Slow revolution to push on. It is the unofficial handbook and bible of the Slow Movement. The world is too complex and interconnected for that. But I believe it will happen.

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