CRONICA DEL PERU PEDRO CIEZA DE LEON PDF

Su obra no se limita a realizar una mera crnica de los acontecimientos que vea o viva, sino que tuvo conciencia de historiador, es decir de narrar una gesta ms o menos pica con un estilo discursivo con la intencin de contar verdades. Casi todos los datos que tenemos de Cieza de Len los hemos tomado del erudito prlogo que escribi el seor Marcos Jimnez d la Espada, en la parte de las obras de Cieza de Len que se ha publicado en Madrid, en la coleccin de la Biblioteca Hispano - ultra martima. Pedro Cieza de Len era, como casi todos los ms famosos conquistadores de Amrica, extremeo, nacido en Llerena alrededor de , Pas a las Indias siendo muy joven: aproximadamente a los 13 17 aos, pero se sabe que fue en el ao puesto que el primer lugar donde arrib, fue Cartagena, y las primeras aventuras propias que menciona fueron en las expediciones que acompa a los Heredias en aquella provincia, de para adelante. Cieza fue soldado del Visitador Vadillo, y milit bajo sus banderas cuando ste emprendi la jornada por el Atrato hasta llegar al valle del Cauca. Desbandada la expedicin de Vadillo en Cali, Cieza tom servicio bajo las rdenes de Alonso de Cceres, Sebastin de Balczar, y Juan Robledo al empezar el ao de , y habiendo sido amigo fiel de este ltimo hasta su muerte.

Author:Arashura Fenrikus
Country:Congo
Language:English (Spanish)
Genre:Music
Published (Last):5 February 2018
Pages:52
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Su obra no se limita a realizar una mera crnica de los acontecimientos que vea o viva, sino que tuvo conciencia de historiador, es decir de narrar una gesta ms o menos pica con un estilo discursivo con la intencin de contar verdades.

Casi todos los datos que tenemos de Cieza de Len los hemos tomado del erudito prlogo que escribi el seor Marcos Jimnez d la Espada, en la parte de las obras de Cieza de Len que se ha publicado en Madrid, en la coleccin de la Biblioteca Hispano - ultra martima. Pedro Cieza de Len era, como casi todos los ms famosos conquistadores de Amrica, extremeo, nacido en Llerena alrededor de , Pas a las Indias siendo muy joven: aproximadamente a los 13 17 aos, pero se sabe que fue en el ao puesto que el primer lugar donde arrib, fue Cartagena, y las primeras aventuras propias que menciona fueron en las expediciones que acompa a los Heredias en aquella provincia, de para adelante.

Cieza fue soldado del Visitador Vadillo, y milit bajo sus banderas cuando ste emprendi la jornada por el Atrato hasta llegar al valle del Cauca. Desbandada la expedicin de Vadillo en Cali, Cieza tom servicio bajo las rdenes de Alonso de Cceres, Sebastin de Balczar, y Juan Robledo al empezar el ao de , y habiendo sido amigo fiel de este ltimo hasta su muerte.

Con l ayud a fundar la villa de Santa-Ana de los Caballeros hoy da Anserma , y la de Cartago, en , en donde parece que permaneci algn tiempo.

Fue en Popayn en la ciudad de Cartago donde se presume empez a escribir la obra. Aunque nada se sabe de la familia y posicin social de Cieza, sin duda haba recibido buena educacin antes de salir de su patria, puesto que estando en Cartago se le ocurri escribir la relacin de sus viajes y aventuras. No obstante su trabajo de pluma, Cieza de Len nunca descuidaba sus faenas militares.

Acompa, en calidad de soldado, a Robledo en todas sus expediciones y descubrimientos. En San-Sebastin de Buena-Vista, Cieza cay prisionero de los Heredias con su caudillo pero mientras que Robledo era remitido a Castilla, nuestro cronista logr que le dejasen partir libremente para el Istmo, llevando encargo del conquistador de Antioquia de defender su causa ante la cancillera de Panam.

Una vez cumplido este encargo, Cieza regres a Popayn por la va del Pacifico, y tom servicio bajo Balczar; ste le concedi repartimiento en la villa de Arma y encomiendas de alguna importancia en aquel distrito.

All volvi tomar la pluma y se ocup hasta en escribir cuantas noticias tena de la tierra, de las costumbres y de cuanto suceda en el pas. Segn se deduce de sus Crnicas, Cieza procur disuadir al Mariscal de sus ambiciosos planes; pero como no pudiera lograrlo, resolvi correr la misma suerte que su amigo y se puso bajo sus rdenes. Durante todas aquellas penosas campaas, l se quedaba levantado hasta tarde, escribiendo el diario de lo que haba sucedido. Sin embargo, nuestro cronista no tuvo el dolor de presenciar la muerte de Robledo, pues ste le haba dejado en Arma con el objeto de que le enviara todos los recursos posibles al campamento de la Loma del Pozo.

Temeroso Cieza de que Balczar se vengase de su lealtad al Mariscal, apenas tuvo noticia de la muerte de su caudillo, abandon su casa y encomiendas y fue a buscar asilo en una cercana mina, en donde permaneci hasta que el Gobernador le mando que compareciese en Cali. Pero vanos haban sido sus temores, porque en estaba viviendo en Arma tranquilamente, entregado a sus quehaceres campestres y de pluma. A mediados de aquel ao, habiendo pasado a Cartago, tuvo Cieza noticia del famoso bando del Presidente La Gasca, en el cual invitaba a todos los Espaoles de Indias a que fuesen a servir en el Per por lealtad al Rey.

Pas a Lima, en donde empez a escribir una Crnica relativa a la historia peruana. La Gasca ley y aprob el escrito de Cieza y le nombr Cronista de las Indias, ofrecindole todos los recursos que necesitase en el pas y facilitndole los papeles y documentos reservados que tena. La Gasca haca escribir, o escriba personalmente, todas las noches, un diario de lo que haba ocurrido en el da; diarios que aun se conservan en los archivos de Espaa.

Cieza tuvo a la vista todos los documentos anteriores a la Conquista que pudo reunir, y todos los papeles oficiales de la Colonia; y viaj por todo el pas con el objeto de observar los monumentos e interrogar a los indios viejos acerca de las antiguas costumbres de los Incas.

En nuestro cronista entregaba al Virrey del Per la primera parte de su Crnica. Al final del mismo ao, se embarc con sus preciosos manuscritos rumbo a Espaa. Es entonces que decide editar sus escritos de modo tal que mientras mandaba a la prensa la primera parte de su obra, escriba dos obras ms: "Libro de las cosas sucedidas en las provincias que confinan con el mar Ocano," y una "Historia de la Nueva Espaa.

Una vez en su patria, Cieza de Len vuelve a la oscuridad. Acaso por ser hombre de guerra y de pluma, y nada de corte, no logr el favor de los grandes y fue mirado con desdn por el Gobierno. Apenas logr que se publicase en Sevilla la primera parte de su Crnica ; las dems cayeron en el olvido de donde las exhum el cronista don Antonio de Herrera para aprovecharse de ellas sin mencionar el nombre del autor; engalanndose as con plumas ajenas para cosechar laureles que debieron ser de otro.

Cieza de Len muri en , pero no se sabe en qu fecha. El autor inicia su carta al Prncipe, presentndose como el autor y de las razones que le llevaron a escribir su obra. Como es normal en este tipo de documentos se inicia con los documentos legales cedulas que sirven para darle legalidad y mostrar la autorizacin de su majestad para la impresin del mismo, as como todas las rectificaciones y correcciones pertinentes al mismo documento. A su vez justifica una y otra vez su obra de modo que siempre menciona a Dios y los Reyes de Espaa como si fuesen los principales gestores de la obra.

Cieza divide la obra en cuatro partes, la primera que tiene un carcter socio geogrfico y demogrfico, la segunda parte que es una descripcin del pueblo Inca Ingas Iupnagues y su influencia en el territorio, y las impresiones causadas en los espaoles, la tercera parte, as como la cuarta son la descripcin del proceso de guerra civil en el territorio del Per, las distintas disputas, as como sus protagonistas y las razones que los llevaron a participar en las mismas.

Prosigue con una descripcin de todos los ros y puertos que pueden ser encontrados desde Lima hasta Santiago de Chile. En dicho trayecto habla desde la forma en la que los indios se defendan utilizando flechas con veneno extrado de insectos hasta llegar a describir dnde comenzaba la provincia de Chile, mencionando en este aspecto que la provincia comenzaba luego de atravesar Copiap.

Es aqu que describe las muertes por enfermedades, ataques de indios, y expediciones que implicaban cruzar montaas. Narra por ejemplo la vida e los indios de Antiocha en la provincia de Popayn, los cuales eran canbales pues se coman a sus hijos y habla de cmo 39 espaoles y 13 caballos derrotaron en batalla a 20 mil indios, apoderndose as de sus riquezas.

Cieza de Len habla de cmo los indios del Per territorio comprendido desde Quito hasta Copiap son domsticos que los de Poyapn debido a la influencia de los Incas. Despus de Antiocha, habla de los indios belicosos de Anzerma, de los indios de Arma, de los indios de Paucara, los de Pozo, los de Picara los de Carrapa todos se caracterizan por cortar las cabezas de sus enemigos, tener esculturas de dioses en forma de demonios o gatos, tienen considerables cantidades de oro, son canbales.

Habitaban en pequeas casas algunas construidas sobre los rboles. En general tenan caciques que tenan en la puerta de sus casas las cabezas de sus enemigos. Adems se practicaba la poligamia, incestos en lo que consta a la relacin hombre mujer.

La religin de dichas poblaciones mezclaba sacrificios humanos con ritos mundanos. El relato prosigue con la descripcin de las regiones de Qilbaya, Cartago en las que existe consumo de miel de abejas, de frutas exticas como el Caymito, y la caa.

Describe tambin la fauna en la que destaca animales como la Chucha podra decirse que es una especie de canguro por la descripcin, el Guadaquinaje parecido a una liebre, y menciona la existencia de otras especies.

En este momento se habla de la variedad de huertas existentes, ya sea de frutas de la regin como la pia y de frutas espaolas como el meln. En Cali, los indios son sirvientes de los espaoles. Sus casas son grandes y redondas. Los trofeos de guerra, es decir cabezas o miembros de enemigos estaban colgados en la casa principal. La vestimenta es semidesnuda ya que llevan mantas por que cubran sus rganos sexuales. En los alrededores habitan otros indios que viven en las sierras donde habitan tigres.

Cieza de Len relata que la magnitud de dichos ros era superior a la de los ros conocidos en Europa, frica y Asia. Menciona al conquistador Orellana y su expedicin a lo largo del Ro Amazonas. Describe entonces al Ro Santa Marta como caudaloso, difcil de navegar y lleno de islas habitadas o no por indios.

Luego habla de la regin de Pasto, en la que los indios son sucios, no son canbales, tienen armas rudimentarias como ser piedras, no tienen creencias y se podra decir que son pacficos. Los indios pastos difieren de los Quillacingas, quienes son belicosos, entierran a sus muertos y tienen rituales religiosos. Pasando la regin de Pasto se observa pequeos poblados espaoles en los que se practica la agricultura.

En el valle de Atris cuentan con un molino de trigo, pues se reemplaza al maz por el trigo. En dicha regin se produce la sal en grandes cantidades.

Pasando el valle de Atris en direccin oeste se describe la geografa existente entre Pasto y Quito. Se destaca la laguna Yaguarcocha en la que se cuenta que el Inca Huayna Cpac mando echar los cuerpos de 20 mil indios tal que la laguna adquiri el color de la sangre.

Tambin se habla sobre los templos del sol de Carangue en los que vivan doncellas hermosas Mamaconas obligadas a guardar castidad. Describe brevemente la grandeza de sus construcciones y la disciplina que tenan para la guerra y la habilidad diplomtica de los mismos. Despus, se describe Quito, que es donde comienza el territorio Inca, y se menciona la existencia de la papa y de la quinua como principales alimentos junto al maz. Se menciona a los Mitimaes como hombres relocalizados en otras tierras por los Incas con fines de control de provincias conquistadas.

A su vez se habla de los conflictos entre espaoles - pizarristas contra almagristas fruto de los cuales conquistadores como Diego de Alvarado pasaron peripecias en su afn de buscar tesoros y conquistar tierras para Espaa. Por otra parte, Cieza de Len describe a la gente como buena, habla sobre la conversin de poblados al Cristianismo, y describe con asombro el lujo de los palacios de Tomebamba incaicos que segn relatos de los indios fueron construidos con piedras tradas del Cuzco por rdenes del Inca Huayna Cpac y de su padre el Inca Tupac Inca Yupanqui.

Aade que en la regin de Caares haba mujeres hermosas con cabellos largos que se dedicaban a la mayora de los trabajos debido a que la mayor parte de hombres, quienes eran seguidores de Huscar Inca, fueron ejecutados por rdenes de Atahuallpa.

Estas mujeres se ligaban con los espaoles a falta de hombres. En cuanto a Puerto Viejo se relata de cmo los indios se revelaban a Tupac Inca y ste en represalia ordenaba aniquilarlos o sacarle los dientes a sus primognitos.

Otro relato interesante es el de Santa Elena en las costas del Pacfico, en el que los indios relatan de cmo unos gigantes haban llegado a su regin y que por malas acciones fueron quemados por Dios. Segn Cieza de Len, es dicha regin se encontraron huesos humanos enormes por lo que da veracidad al relato. Otra peculariedad est en el hecho de que Cieza relata la importancia que los indios daban al entierro de los muertos en todas las regiones incas. Despus de esto se habla de la fundacin de San Miguel en manos de Francisco Pizarro, primera ciudad cristiana del Per.

Continuando, relata cmo vivan los Yungas, gente del llano, quienes realizaban banquetes seguidos, beban mucha chicha y de cmo las regiones de Yungas haban quedado desoladas. En cuanto a las sepulturas, se menciona los tesoros que eran depositados junto al muerto, la creencia inca de que el alma no mora, los llantos que duraban das, la posicin de entierro que variaba por regin, y los rituales como que las mujeres se cortaban el cabello y salan con flautas y tambores a despedir al muerto.

Tradiciones como la astrologa y el poner nombre de frutos o animales a los hijos tambin se describen. Prosiguiendo, se habla de los caminos del Inca a lo largo de los Yungas y a lo largo del camino Quito Trujillo, en el cual existan templos dedicados al sol. De Trujillo a Lima prosigue un camino lleno de sierras y valles antiguamente poblados por los incas y en los que se destacan las numerosas sepulturas existentes. Ms adelante se encuentra el valle de Chilca, especial por la fertilidad de su tierra pese a que no llueve.

Luego est el valle de Mala en el que comenz la disputa entre F. Pizarro y D. El escenario con valles y templos abandonados y destruidos se repite a lo largo de la provincia de Chichas hasta llegar a Tarapac hoy Arica. Algo interesante es el hecho de que se habla de Nazca y sus ros secos, es decir que las lneas de Nazca eran vistas como ros secos. A partir de este punto, Cieza retoma la ruta rumbo a Arequipa.

Se destacan los siguientes: la encomienda de indios que viven cerca de Arequipa, los temblores de tierra en la ciudad. Seguidamente se describe a la ciudad de Len de Gunuco, la laguna Bombn, el valle de Xauxa, la ciudad de Guamanga fundada por espaoles para controlar a los indios y evitar revueltas, y Bilca, regin equidistante a Quito y Chile segn relatos de espaoles, donde se encuentran diversos templos.

En estas regiones existe un auge de la agricultura, el ganado y se repite constantemente la disminucin del nmero de indgenas en dichas reas. Despus se entra al valle de Xaquixaguana donde el capitn general de Atahuallpa, Cahlicuchima fue quemado a manos de F. Finalmente se llega a Cuzco descrita como ciudad organizada, con grandes templos, y riquezas que adornaban los templos. Fue Tupac Inca Yupanqui quien cruz las montaas para conquistar a los indios que criaban la Coca.

Segn relatos indios se habla de la existencia de culebras gigantes que impedan el paso de los indios y ms adelante de los espaoles. Por atraparte, Cieza describe en todo un captulo la importancia de la Coca desde Antiocha hasta el Collao. La regin del Collao es descrita como la ms poblada. El alimento principal era la papa que al secarse se llama chuo. Tambin existe la oca como alimento.

A continuacin, Cieza relata un mito de los collas en el que se habla sobre la existencia de un gran diluvio y de que los collas fueron los primeros pobladores de la regin.

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La crónica del Perú

Public Domain Although Pizarro may have been shocked initially, he may have also been relieved to see how organized and sophisticated their worship practices were. The Incas were obviously devoted to their gods and goddesses because religion permeated every aspect of their life. So, the Incas did not need to be coerced into the act of worship; the Spanish only needed to force the Incan people to pledge allegiance to and provide as much devotion to the Catholic god and abandon their pagan ones. But what gods were the Incas worshipping that required so much devotion and sacrifice of foodstuffs, gold, and silver — sacrifices offered to pagan gods which were only fit for a Christian god?

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Viracocha’s ‘Sweat and Tears’ – Three Supreme Deities of the Incan Religion

In the Altiplano , potatoes provided the principal energy source for the Inca Empire , its predecessors, and its Spanish successor. Andean Indians prepared their potatoes in a variety of ways, such as mashed, baked boiled, and stewed in ways similar to modern day Europeans. The Andean Indians also prepared a dish called papas secas, which was a process that involved boiling, peeling, and chopping. Doing this repeatedly allowed for a softening of the potatoes. Farmers then extract the water from the potato, leaving it much lighter and smaller. This new creation was then prepared into a stew, and usually was an addition to a stew. Its primary benefit is that it can be stored for years without refrigeration, which came into use especially during years of famine or bad harvests.

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